HASSAN AL-ÁSAD
Un golpe en la cabeza me hace jadear de dolor.
—¿Qué te pasa? —pregunto con el ceño fruncido al sentir el golpe que me da Malak.
—Eso mismo te pregunto yo, Hassan, ¿qué estás haciendo? —No entiendo su pregunta—. No entiendo por qué no hablas con tu esposa y le cuentas lo que está pasando.
—Es que nada está pasando, Malak; ella es mi esposa, mi presente y mi futuro, y Raissa no es nada más que un pasado que pretendo olvidar, un pasado que ya no tiene cabida en mi vida.
—Pero un