JADE AL-QALA
En medio de esa niebla donde todo se apagaba, donde los sonidos de la calle, la velocidad del coche y la respiración agitada de Jamil se mezclaban en algo indistinguible, hubo un instante, un pequeño resquicio de lucidez, un momento en que mi mente se aclaró lo suficiente para entender lo único que importaba y para dejar dicho todo lo que mi corazón llevaba dentro.
Tomé su mano grande con la mía y la sujete firme, sentí cómo me apretaba los dedos, intentando darme calor, intentando