JADE AL-QALA
—¡Mira qué cosa más hermosa! —exclamó Leila, tocando la tela con admiración.
—Es perfecto para ti —añadió Amira, asintiendo con una sonrisa cómplice—. Te verás maravillosa, Jade.
Malak me miró muy seria, pero con esa chispa de picardía que siempre tenía, y empezó a darme instrucciones despacio, para que no se me olvidara ninguna:
—Escúchame bien, porque esto es tan importante como lo que te dije antes. Hoy, cuando él vuelva, tienes que prepararlo todo. Primero: rocía tu perfume fa