CAPÍTULO 9. NOTICIAS DESAGRADABLES
Dos días después.
Antonella descendió las escaleras de la mansión Bianchi, sintiendo las miradas de todos los presentes en ella. Presionó con fuerza sus labios para no reírse.
—¿Le entregaron el vestido que ordené? —Lisandro cuestionó al ama de llaves.
—Yo misma lo coloqué sobre su cama, cuando ella acababa de salir de ducharse —respondió con molestia—. Le dije que eran órdenes suyas —explicó.
Lisandro movió su cabeza negando.
—Me vas a matar de un disgusto, Antonella —refunfuñó.
Al llegar al ú