CAPÍTULO 35. RECORDATORIO
Puerto Escondido, Oaxaca.
Dos días después.
Iñaki y Antonella ingresaron a su residencia con los dedos entrelazados, en ese instante el ambiente se tensó entre los hombres que trabajaban para él.
Se detuvo en medio del gran jardín y observó que su gente se acercó hacia ellos.
—Llamen a todo el personal —ordenó.
—Enseguida, Boss —respondió uno de ellos.
A los pocos minutos todos se reunieron en la terraza.
—Les presento a Antonella Bianchi, mi mujer. —Alzó su mano junto a la de ella—. Le deben t