CAPÍTULO 30. PELIGRO
Los rayos de la luz del sol, comenzaron a colarse a través de los pequeños espacios que había entre las persianas. Antonella abrió los ojos, y se puso de pie para intentar cerrarlas por completo, deseando poder dormir más tiempo.
Una fuerte punzada golpeó su cabeza, presionó los párpados con fuerza.
— ¡Auch! —tocó su frente, luego de cerrar las persianas se volvió a acostar.
Iñaki ladeó los labios al verla.
—Esperaba que la luz te ayudara a despertar, y no que cerraras las persianas y te vol