CAPÍTULO 23. LA HIJA PERFECTA
—Ahora sí vamos a hablar o, ¿me vas a seguir postergando esta charla? —Jerónimo cerró la puerta de un azotón.
Iñaki presionó sus dientes con fuerza y se puso de pie, desabrochando los botones de su camisa.
—¿Te ofrezco un whisky? —cuestionó con seriedad.
Jerónimo aceptó y tomó asiento.
—¿Por qué estás enredándote con la hija de Bianchi? —cuestionó. — ¿De qué se trata todo esto?, ¿Desde cuando se conocen?, merezco una explicación —inquirió.
El joven se acercó y le entregó un vaso con aquel líqui