Mundo ficciónIniciar sesiónEn cuanto Matteo entró en la mansión, pudo escuchar los gritos furiosos de su madre resonando por los pasillos.
Preso del pánico, corrió por el corredor y encontró a toda su familia reunida en la sala de estar.
Tan pronto como Anais lo vio, se lanzó hacia él.
¡Plaf!
La mano de Anais golpeó con fuerza la mejilla de Matteo.
—¡No te crié para que fueras un mentiros







