Matteo dejó a Rose en su oficina. Después de besarle la frente, se marchó y se dirigió a su propio despacho. Entró en el ascensor, bajó varios pisos y caminó por el pasillo hasta llegar a su oficina.
Para su sorpresa, la puerta ya estaba abierta. Dentro se encontraban Nicole y su secretaria.
—¿Oh, Nicole? —dijo Matteo, algo confundido.
—Necesito hablar contigo. Es importante.
Acababan de desayunar juntos en casa, y sin embargo Nicole no había mencionado ni una palabra sobre aquello.
La secretar