La cabeza de Rose seguía sintiéndose pesada y el dolor le palpitaba alrededor del rostro. Mientras recuperaba lentamente la conciencia, vio vagamente varias figuras de pie frente a ella. Entrecerrando los ojos, intentó distinguir quiénes eran.
Resultaron ser Matteo, Nicole y Letty, esperando junto a la cama.
—¿Matteo? —susurró Rose con voz ronca.
Él corrió inmediatamente hacia la cama, se sentó a su lado y le tomó la mano.
—¡Romilda, qué te pasó! ¿Quién te golpeó? ¡Dímelo! —disparó Matteo lleno