Rose llegó al hotel con el corazón latiéndole con fuerza. Un miembro del personal se acercó rápidamente y la saludó cordialmente. La acompañaron hasta la recepción, pero ella dudó antes de hablar.
—Buenas noches, señora. ¿En qué puedo ayudarla? —preguntó la recepcionista.
—Quisiera comprobar si hay una reserva a nombre de Matteo Cavanaugh.
—Un momento, por favor.
Rose esperó mientras la recepcionista revisaba la lista de reservas.
—Lo siento mucho, señora. No hay ninguna reserva bajo ese nombre