Mundo ficciónIniciar sesiónRose caminó apresuradamente por la acera hasta llegar a la entrada del edificio. Apenas entró, alguien le bloqueó el paso.
—¡Señorita Baxter! ¡Todavía no ha pagado el alquiler! —espetó la casera.
Rose se quedó paralizada y bajó la cabeza. Había estado tan consumida por la muerte de su madre y las exigencias de Romilda que se había olvidado por completo del alquiler.







