Mundo ficciónIniciar sesión—¡Dios mío! —Romilda parecía furiosa—. Quiero irme de aquí ahora mismo. Estoy harta de tratar con gente estúpida e ignorante como esos de hace rato.
Su novio soltó una pequeña risa.
—No sigas enojada, Romilda. El enojo arruinará tu belleza.
—La próxima vez no me pidas que te recoja en la estación. ¿No tienes otra opción? ¿Un avión, tal vez?







