La mujer sonrió después de observar a Elisa de arriba hacia abajo. Sabía perfectamente que ese gusto no era del todo el de Gael en cuanto a las mujeres.
—No parece ser de ru tipo.
Ese comentario hizo que Elisa sintiera un calor incómodo en sus mejillas, pero antes de que pudiera replicar, Gael se expresó con una calma inesperada.
—Precisamente por eso me atrae.
La mujer arrugó el rostro y los labios con obvia incomodidad antes de irse sin una despedida. Solo cuando se perdió entre la