En las primera sobras, levantó cajas pesadas, trasladó archivos de un lugar a otro y examinó cientos de documentos cubiertos de polvo.
Pronto sus brazos empezaron a quejarse por el esfuerzo y el calor del almacén hacía que gotas de sudor bajaran por su frente.
Acostumbrada a realizar tareas en una oficina, organizando reuniones, escribiendo reportes y coordinando la agenda del director general, jamás pensó que acabaría desempeñando un trabajo tan arduo.
Cada vez que transportaba una ca