Isabella
Me desperté por la mañana sintiéndome renovada, tranquila y… feliz. Una ligereza extraña se instaló en mi pecho, tan extraña que casi me hizo quedarme quieta para aferrarme a ella un poco más.
Mis ojos permanecieron fijos en el techo blanco mientras los recuerdos de la noche anterior comenzaban a regresar lentamente, uno tras otro: la exposición, la cena, el silencioso viaje a casa… y cómo me había quedado dormida en el coche.
Un leve ceño fruncido apareció en mi rostro.
Porque ahora m