Leon
El sonido estridente de mi tono de llamada me hizo suspirar. Aunque había llegado al trabajo por la tarde, aún no había avanzado mucho. Bueno... comparado con la carga de trabajo que asumí anoche mientras esperaba la llamada de Isabella, era comprensible.
Me recosté un poco en la silla y exhalé.
Ya no veía la hora de ir a buscarla por la noche y tenerla entre mis brazos.
De verdad, cuando por fin pruebas algo, resulta difícil dejarlo ir. Y ahora que no tenía que obligarme a mantener el con