Capítulo 92 —Yo soy el Diablo
Narrador:
El sonido de la puerta del despacho cerrándose con un golpe seco resonó en la enorme estancia, pero Roman no se detuvo. Su paso era firme, decidido, con la mandíbula apretada y los ojos oscuros fijos en un punto inexistente.
Dominic, que ya lo estaba esperando, dejó escapar un suspiro. No necesitaba preguntarle nada para saber que las cosas habían salido mal, pero aún así, tenía que escucharlo de la boca del propio Roman.
Observó cómo su amigo se desabroc