Capítulo 91 —Eres mi esposa
Narrador:
Roman no reaccionó de inmediato. Solo la miró, su expresión imperturbable, su mirada oscura clavada en ella con un nivel de frialdad que haría temblar a cualquiera. Pero Miranda no era cualquiera. Ella se puso de pie con toda la calma del mundo, ajustó su abrigo con un movimiento elegante y dejó caer una última mirada sobre él, cargada de veneno.
—Tienes exactamente veinticuatro horas, Roman. —Él continuó observándola, sin parpadear, sin moverse, como si es