— Necesitas URGENTEMENTE salir con alguien de carne y hueso — Bia martilleó la punta del lápiz con fuerza en la mesa de madera de la biblioteca de la facultad, haciendo que dos estudiantes de la mesa de al lado nos miraran con mala cara.
— No necesito nada — respondí sin el menor pudor, manteniendo mis ojos clavados en las páginas amarillentas del libro "Psicopatología de la Vida Cotidiana". — Mi vida social está perfectamente bajo control, muchas gracias.
— Está bajo control un carajo, Elena.