La mirada entre las dos mujeres era tan intensa, que pareció formarse un aura alrededor de ellas, una esfera invisible que impedía el paso de cualquier ser vivo y así se mantuvo por casi un minuto, hasta que fue Rebeca, con el pecho levantado y la mirada nasal que empleaba cuando su propósito era pordebajear a quien tenía enfrente, la que habló primero.
—Imagino que has venido a terminar tu relación con Mario. Pobrecito, quizá ahora el corazón se le fracture igual que el brazo, pero no te preo