―¿Estas bien?
―¿Eh? ―fue lo único que salió de mi boca por el desconcierto.
―Estas… roja Sasha.
Me toco las mejillas y me sorprendo de mi misma al sentir que mis mejillas están que arde. Giro sobre mis talones dándole la espalda. Me llevo la mano al pecho sintiendo a mi corazón fuera de control, late desquiciadamente.
―Ash, estúpida, controla tus hormonas.
―¿Pasa algo con tus hormonas?
Espantada suelto un grito por sentir el susurro de su voz en mi oído, mi cara arde demasiado. ¿Qué demonios si