—¡Cállate, te voy a matar!
Rosa se puso furiosa y se me lanzó encima.
—¿Crees que por ser terapeuta principal ya puedes salir adelante? ¡Ni lo sueñes! No te voy a dejar vivir tan fácil.
—Voy a hacer que lo pierdas todo como yo. Rosa abrió enormes sus ojos rojos como sangre, con las garras extendidas, queriendo hacerme pedazos.
—Puedes odiarme, pero no asustes a mis estudiantes, vamos a hablar a otro lado.
—¿A otro lado? ¿Dices tú y tengo que obedecerte?
—Perdí mi título de terapeuta, mi esposo n