Mundo ficciónIniciar sesiónDesde que tengo uso de razón me han puesto mil y una etiquetas ¿Casada? ¿Soltera? ¿Viuda? ¿Mala copa? ¿Pervertida? Sí, todo eso y más es lo que soy, una chica que se ama, no debe dejar que un hombre le diga que hacer o que no, por eso amo lo que soy, pero ese bombón Italiano ha llegado a sacarme las canas verdes, moradas y hasta azules, además de unos cuantos orgasmos que tenía pendiente por unos meses. No cabe duda que el desgraciado sabe lo que tiene, sin embargo, eso no es suficiente para que este bombón americano se someta a todos sus caprichos. Llego el tiempo de enseñarle que no todo puede marchar a como él quiere, aunque me cueste la vida sacrificándome por uno que otro orgasmo y duchas de agua fría «nada será más placentero de ver lo bueno que está el condenado» Ya sé que mis hormonas no serán las mejores consejeras esta vez, pero nadie podrá quitarme el gusto de borrar esa sonrisa del millón de dólares de su cara, cada vez que fastidie su vida. No sabe con quién se está metiendo, puedo parecer una chica tímida e inocente, la locura la llevo por dentro y cuando se alborota es mejor correr que quedarse esperando lo que pueda soltar. Y es que si señores, mi boca a veces no se conecta con mi cabeza y suelta lo primero que se le viene a la mente; ya después veo cómo diablos lo arreglo. De que lo arreglo, lo arreglo así me lleve unos meses en el proceso y unas cuantas mentiras más para solucionarlo.
Leer másNo hay nada más peligroso en esta vida, que la envidia de las personas que dicen ser tus amigas de frente, y en cuanto les das la espalda te atacan como si no existiera el mañana. Esa es la primera lección que toda persona con pareja, novio, crush, cachanchán o como quieras llamarle debe de aprender en este mundo.
—Si cariño, yo también te quiero. Si cariño, ya extraño las horas para verte. Si, te veo en unas horas. Te deseo un feliz vuelo, besitos.
¿En que estábamos? Así, ya me acorde, en las presentaciones.
Hola, soy Gabriela Ávila, Gaby para los amigos. Nací en Cuba hace algunos ayeres, algo así como 30 años en los que he aprendido de todo un poco, y créanme cuando les digo de todo un poco, es de todo un poco.
Hija de excelentes médicos reconocidos a nivel mundial, creadores de algunas vacunas que se han distribuido en todo el mundo. Este hecho nos ha permitido salir del país sin tener problema con las autoridades, actualmente vivimos entre New York e Italia, justo en las mejores zonas de ambos sitios.
No es por presumir, pero mis padres no escatiman en nada en cuanto a las comodidades que pueda tener una casa, para ellos, lo primero es la comodidad y el bienestar de su nenita hermosa que soy yo.
Por mi parte soy independiente, no me gusta vivir a costilla de mis padres, por eso, hace unos años me he marchado de casa para empezar mi propia vida, y vaya que vida estoy llevando. Tampoco es que lleve una vida alocada, me gusta tener mis momentos a solas y de completo relax, sin tener a mis padres parloteando cada cinco minutos sobre lo que tengo que hacer, decir o comer.
No es que no los quiera, la verdad, los adoro y simplemente me gusta ganarme lo mío. Las cosas son diferentes cuando conoces el valor de ellas, he empezado desde cero; en el camino me he dado en la torre más de una vez, pero siempre me levanto como el ave fénix, reluciendo el color de mis alas.
Soy ejecutiva de una casa de bolsas, por no decir que la mejor de la ciudad. Mis años de estudios me respaldan, ni hablar de mis parrandas con los jefes y la conexión que he hecho a lo largo de los años con personas importantes en todos los sectores.
Este camino no se hace solo, eso lo tengo más que claro, tampoco de la noche a la mañana. Me ha tocado surfear con los buenos compañeros y con las envidias de los falsos amigos que desean todo lo que tienes a tus espaldas.
Tengo uno de los puestos más envidiados dentro de la compañía, por lo que debo mantener a mis amigos cerca, pero a mis enemigos más «esto nunca lo olviden». Todos saben que soy una verdadera perra cuando me lo propongo, soy de muy pocas pulgas, tal vez eso me ha ayudado a que nadie quiera pasarse de listo conmigo, quien lo intenta lo ubico «a las buenas o a las malas, pero lo ubico».
Los problemas los enfrento antes de que se vuelvan más grandes, como bien dicen “Al toro por los cuernos, antes de que me hagan daño”.
Cuando se trata de trabajar, no hay nadie que me detenga, he dejado compromisos familiares por cumplir con mis obligaciones, amo mi trabajo, disfruto hacerlo, es parte de mí, un complemento que pocos podrán entender.
Hay semanas en las que no duermo para cumplir mis metas, no hablemos de la alimentación, en esa de plano estoy más que perdida. Solo debo dar gracias a Dios por no enfermarme tan seguido, a mi estómago por aguantar tanto alcohol, así como la comida chatarra que es el pan nuestro de todos mis días.
Estamos a unos días que llegue la navidad, una de las fechas que más amo en este mundo «por favor léanlo con sarcasmo, no se lo vayan a creer». Desde mi oficina veo que todos están alborotados, corriendo de un lado a otro por la cena familiar, que si la ropa, los regalos, donde irán de viaje, quien subirá menos en estas fechas, en fin… todo ese tipo de cosas que a las personas “normales” les gusta.
Conste que dije “normales” y no seres hipócritas encargados de criticar al prójimo once de los doce meses del año, y el que queda es para soltar algunas lágrimas de cocodrilo por el arrepentimiento de lo que no hicieron, como si con eso remediaran lo que hicieron el resto de los días.
Me gusta mirarlos desde mi oficina, escuchar el mundo de chaquetas mentales que se hacen año tras año, no es que tenga algo en contra de mis compañeros, simplemente es una de las fechas, que desde hace mucho tiempo dejo de ser mi favorita y dudo considerablemente que vuelva a tener relevancia en mi vida, de eso no me gusta hablar.
Respeto sus comentarios e ideologías, mientras no me hagan participe de ellos y se mantengan lo más alejado de mí, todo estará perfecto. Como siempre, no falta un pelito en el arroz, que se atreve a cuestionar mi proceder.
Yo les puedo aceptar todo, absolutamente todo, menos que se metan con lo que pienso, porque entonces desearan no haber nacido o estar tres metros bajo tierra «Una loca demente, desquiciada no me gana, se los garantizo»
— ¿Ya tienes listo el regalo o vas hacer lo de siempre? —me cuestiona Daniela de mala manera, con su cara de perro pulgoso.
Es la chica más estúpida que he podido conocer en mi vida, piensa que entre más caro es el regalo, será siempre mejor. Nunca se ha detenido a ver si la calidad es buena o en realidad vale la pena lo que está pagando.
Vive y muere hablando de marcas, coches, hoteles de lujo, viajes, pero creo que solo los conoce en su imaginación o por revistas, ya que no puede distinguir ni la marca de los refrescos. Bueno eso a mí que me importa, es su cochino dinero, si ella quiere gastarlo a lo estúpido adelante; yo no pienso detenerla.
— ¡¿Disculpa?! —la miro revirando los ojos, para seguir ignorándola a como acostumbro desde que la conozco sin perder mi tiempo.
No sé si lo sepa, no la tolero, ni como medicina «la vomito, la guacareo»
— ¡No pude ser Gabriela! ¡Otra vez!, serás la única que no participe en el intercambio de regalos, te mande el nombre de la persona que te toca regalarle a tú correo ¿acaso no estas al pendiente de tus cosas? Desde que eres la favorita del jefe, hay que recordarte lo que tienes que hacer todos los días; ya deberías de pagarme por hacerla de tú agenda personal.
¡Ah no, eso sí que no! Esta m*****a perra ya me canso, quien se cree que es para hablarme de esa manera; por menos de eso han parado en el hospital. Venirme a joder la vida justamente hoy que no me he levantado de buen humor, está muy equivoca la señorita cabeza hueca.
«Será mejor que no digas nada conciencia o también a ti te toca lo tuyo justamente ahora»
«No he dicho nada, así que dispara para otra parte que tampoco estoy de buenas y esa perra me tiene de mal humor, hasta mucho te has tardado en darle su merecido»
«Por primera vez estamos de acuerdo en algo»
«Pues muévelas, mamacita. Que tengo mucho dolor de cabeza de solo escucharla hablar como periquito sin comida»
POV SebastiánDespués de la bomba que había soltado, mis padres se quedaron sin palabras. Nunca imagine que eso fuera posible, pero estaba sucediendo, me gustaría tener una cámara en estos momentos para grabarlos y poder disfrutar este triunfo más tarde, sin embargo, la situación era más complicada de lo que me estaba imaginando.Los vi mirarse y después a mí, como si quisieran saber que tan seriamente estaba hablando, fue un movimiento que hicieron varias veces antes de intentar hablar.—Sebastián t-tú… nosotros… Gaby… —balbuceo mi madre, como si buscara las palabras correctas para expresarse.—No te estoy entendido, mamá. Podrías explicarme mejor, me estas poniendo los nervios de punta.—Gabriela presento su renuncia esta mañana con carácter irrevocable, ha dejado una carta para cada uno de los socios explicando la situación desde el día uno. Incluso ha dejado una carta para ti, disculpándose por todo el lio en que te ha metido. Además de enviar una declaración en video a los medios
POV SebastiánEl primer paso ya lo había dado, nada de que arrepentirme ahora que esa loca se encontraba en mis manos. Nada de lo que estaba haciendo se encontraba en mis planes, cuando dije que regresaría a casa, pero mi madre me animo a darme la oportunidad de conocerla mejor y de contarme su historia.Algo había cambiado en mi desde que la conocí, algo que sin duda más adelante me arrepentiría, pero que por el momento debo de aprender a aceptarlo con dignidad. Elvis sigue insistiendo que esto fue planeado por mis padres de inicio a fin, algo que al principio creí ciegamente, sin embargo, la enfermedad de mi padre se encontraba más presente que nunca.Sus doctores fueron muy directos con todo respecto a su salud, y la nueva forma de vida que debe de llevar. Sin duda alguna mis planes dieron un giro de 360 grados, algo que jamás pensé que sucedería.—¿Qué te tiene tan distraído, Sebastián?—Puedes por lo menos tocar la puerta cuando entres, mamá.—Es mi casa, puedo ir a donde quiera,
POV PabloVoy a respirar y respirar, esta noticia me acaba de volver loco. ¿En qué momento estos dos se han enamorado? ¿De qué me perdí? se supone que ella se fue de aquí para no saber nada de él y… No, no, no, me niego a creer esta noticia.No creo que Gaby me perdone, está metida en todo esto por mi culpa. Le enviare un pequeño mensajito para ver si me perdona, aunque lo dudo, lo mejor será que me ponga a diseñar un hermoso vestido de novia porque de que hay boda, hay boda. Como que me llamo Pablo.Pablo: Hermosa, ya estoy más que listo para los diseños, tengo unas ideas super vanguardistas que no te puedes perder.Gaby: No provoques al diablo, porque te puedes quemar.Pablo: Pero que sensible me resultaste, no sabía que cambiarias tanto y tan rápido.Gaby: No sabes nada, mi madre viene en camino. Muero de los nervios, Pablo.Ok, vamos a tranquilizarnos y respiremos porque esto no se salga del rio. Mientras tanto debo de ir armando mi spish. Por más que daba vuelta a todo nada me cu
POV GabrielaOk, esto no está pasando. Muy seguramente escuche mal, Sebastián no puede estar diciendo este tipo de burradas en momentos tan serios como estos, acabo de decirles que fui la causante de todo y a él se le ocurre pedirme matrimonio delante de todos.Nadie podía creer lo que sucedía, sin duda era mentira tras mentira, ni tablita de salvación vamos alcanzar cuando Diosito nos llame a rendirle cuentas. Lo único bueno fue el beso que me dio delante de todos, por lo menos dejaba claro que no estaba tan loca como pensaba; además me quitaba algunos problemita de pasada de la oficina.Me quede pensando en la cara de algunas personas, incluyendo la de mis padres y las de la señora Alessia. Sin duda la más feliz de lo que estaba sucediendo, me quede pasmada, pensaba más para mis adentros que lo que estaba demostrando.—Gaby… Gaby… Gaby… ¿Tienes algo que decirme? —cuestiono Sebastián que seguía de rodillas delante de todos.— ¿Podemos dejar la respuesta para después? —vocifere como s
POV SebastiánCada una de las palabras de Gabriela me empezaban a poner de mal humor, ni yo mismo entendía que era lo que me estaba pasando; en definitiva voy a necesitar un psiquiatra para que me salve de volverme loco, o por lo menos que me recluyan lo menos posible.Con su declaración estaba cavando su propia tumba, toda la credibilidad que tenía delante de las personas la estaba tirando por la borda y dudo mucho que pueda recuperarla. Si bien es cierto que Gaby fue la que hizo todo este enredo yo nunca tuve el valor suficiente para arreglarlo, sin embargo, deje que siguiera creciendo hasta este punto donde nos encontramos.—Para, te vas a meter en problemas —susurre mientras ella se dirigía a todos los periodistas, pero mis palabras las dejo pasar de largo.Mi padre solo miraba de lejos y en silencio, si alguien la conocía mejor que nadie aquí era él. En algunas ocasiones parecía que se reía de lo que sucedía, no entiendo de qué se ríe, si lo que teníamos enfrente es un gran probl
POV GabrielaUn mañanero no le cae mal a nadie, hoy me siento como una gelatina cuando la sacas del vaso, no existe un pedacito que no me tiemble. Ahora lo único que tengo es un gran remordimiento de conciencia por todo lo que paso, bueno, más bien con quien me pasó.Este pequeño secreto me lo llevare hasta la tumba, nadie debe de saber que he cometido el peor pecado de mi vida al caer en las garras de este bombón Italiano que me hizo perder la cabeza. Pero a quien le dan pan que llore, él tiene la culpa por llegar sin avisarme, yo solo estaba tomando un rico baño para despabilarme un poco y fue a meterse donde no lo llaman.No puedo quejarme que es el mejor sexo del día, me ha quitado el estrés que he traido por algunas semanas. Con esto estoy lista para enfrentarme de nuevo a todas esas fieras de la oficina, sin perder la calma por lo menos por dos días. Gracia a Dios ninguno de los dos toco el tema una vez que salimos de la casa, más bien nos enfocamos a todo lo que se nos venía a





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