Antonio Caballero por fin logró separarse de Isabel. Fue una batalla legal difícil, pero lo consiguió. A cambio, tuvo que dejarle la casa, una pensión mensual equivalente a cinco salarios mínimos, dos autos y una considerable suma en su cuenta bancaria por la venta de la mitad de la empresa.
Ahora estaba solo al frente de sus negocios y debía buscar la manera de hacerlos crecer nuevamente para recuperar lo perdido. Sin embargo, lo que verdaderamente lo hacía feliz era poder estar al lado de Mar