**Mikail**
Abrí los ojos de golpe y la miré como si de pronto no la reconociera.
Su respiración era irregular, sus mejillas estaban encendidas, sus labios hinchados por mis besos… pero su mirada era firme.
Confundida, rota… igual que yo.
Por un instante pensé que mi mente me había jugado una mala pasada, que no había dicho nada.
Pero ahí estaba su voz aún vibrando en mis oídos: ese "no" claro, frágil y poderoso al mismo tiempo.
Ella también estaba resistiéndose. No era la única atrapada