**Rowan**
El territorio de Mikail apestaba a tensión. Su manada estaba armada hasta los dientes cuando crucé los límites, pero no me detuve.
No había venido a negociar.
Mikail me recibió con esa arrogancia que siempre lo caracterizaba, el ceño fruncido, los brazos cruzados.
—Quiero a Lyra de vuelta —fui claro, conciso y preciso.
—No puedes llevártela —espetó ceñudo—. Lyra está aquí por voluntad propia.
—¿Por voluntad o por miedo? —dije con los dientes apretados—. No te atrevas a jug