**Lyra**
La sonrisa de Sienna aún flotaba en el aire, tan dulce como el veneno escondido en sus palabras. Me dolía la garganta, como si su desprecio se hubiera quedado atrapado en ella.
Estaba tratando de ordenar mis pensamientos, cuando escuché pasos firmes detrás de nosotras.
Mikail apareció, tan sereno como siempre, con las manos en los bolsillos y esa mirada tranquila que no dejaba ver nada más.
—¿Ya se conocieron? —preguntó, con un tono ligero y casual—. ¿Todo bien por aquí?
—Perfectament