**Krimson**
Lyra estaba sentada en la parte trasera del jardín, envuelta en un silencio que se sentía más fuerte que cualquier grito.
La luz del atardecer le bañaba la piel pálida, pero no lograba devolverle el color.
Parecía cetrina y gris, casi como una sombra de la mujer que conocí… y eso me revolvía el estómago.
No me gustaba verla así.
Me acerqué con pasos lentos, casi temiendo quebrar ese delicado momento de tregua que parecía haberse construido entre ella y el mundo.
—¿Estás bien? —pre