**Mikail**
Maldita sea. Olvidé que debía ir con Lyra.
Me llevé una mano a la nuca, furioso conmigo mismo.
Entre tanto caos, las llegadas, las reuniones previas y la presión maldita del consejo, simplemente lo pasé por alto.
Y ahora, como si el destino se burlara de mí, Sienna se me acercó con esa carita insegura, pidiéndome que la acompañara porque se sentía intimidada entre tantos alfas y betas poderosos.
—Solo me sentiré segura a tu lado —dijo con las mejillas encendidas, avergonzada de se