**Lyra**
—¿Iridia…? —repetí en un susurro, como si la sola mención del nombre removiera capas olvidadas de mi infancia.
Ese nombre no me era ajeno. Mi madre lo había pronunciado varias veces cuando era pequeña, con una expresión de ternura en el rostro.
Decía que Iridia había sido una mujer maravillosa… su madre. Mi abuela.
Pero yo nunca la conocí.
De niña no entendía por qué estábamos lejos de nuestra familia, por qué mi madre evitaba hablar de su pasado o por qué, con voz firme, decía que la