**Lyra**
—Tu abuela no fue una loba común —dijo el anciano mientras caminábamos juntos por el sendero empedrado que bordeaba el jardín interno del templo. Su voz era grave, cargada de nostalgia—. Su nombre fue predicho décadas antes de su nacimiento… Iridia.
Me detuve al escucharlo otra vez. Ese nombre, ese eco antiguo que había dormido en mi memoria por años, ahora era un grito claro en mi pecho.
—¿Predicho? —pregunté, con el ceño fruncido y el corazón acelerado.
—Los oráculos sabían que una m