**Lyra**
El sonido de la alarma aún vibraba en mis oídos cuando vi cómo los ojos de Tharion buscaban los míos.
Había algo en su mirada que me hizo contener el aliento. Como si necesitara una respuesta, como si mis palabras pudieran cambiar algo para él.
Pero fue su deber, no sus deseos, lo que se impuso.
—Quédate en resguardo, Lyra —me pidió con voz baja, aunque firme, como una súplica vestida de orden—. Prométemelo.
Supe que quería seguir hablando, que lo que acababa de decirme le importaba