**Lyra**
Estaba doblando mi última manta cuando escuché pasos fuera de la tienda. Me detuve, conteniendo el aliento.
No necesitaba mirar. Sabía que era él.
—Lyra.
Su voz era breve, casi un susurro. Lo justo para anunciarse.
No esperó respuesta antes de entrar. Lo vi con el rabillo del ojo, de pie en el umbral, la mirada fija en el pequeño bolso donde guardaba mis cosas.
Eran pocas, tan pocas como las veces que me había sentido realmente en paz.
Se acercó unos pasos. El aire se volvió denso.