Selene
Me dejé caer al pasto, observando la laguna que resplandecía bajo un cielo cargado de estrellas; el agua permanecía tranquila a pesar del chisporroteo constante de la cascada y de pronto me nacieron unas enormes ganas de nadar.
«¿Por qué no?», me dije a mí misma y me levanté, decidida a refrescar mi mente con toda esta nueva situación con Ilan. No sabía qué haría el tenerlo de frente, pero en este momento era lo último en lo que quería pensar.
Me despojé de mi ropa, pues no quería regres