Selene
Un escalofrío atravesó mi cuerpo al escuchar al lobo detrás de mí, era el mismo con el que había conversado la otra noche en el huerto y, aunque había sido amable conmigo en aquella ocasión, aún me provocaba un extraño estremecimiento con su sola presencia. Me volteé hacia él sintiéndome completamente expuesta al verlo a mitad del muelle, obstruyendo el único camino de regreso a la aldea, a menos que quisiera cruzar el río nadando, cosa que no quería hacer.
Nuestros ojos se encontraron y