Ilan
Me dolía en el alma tener que dejar a Selene después de lo que acabábamos de hacer, después de haberla hecho mía de la manera más perfecta que pude haber soñado. Sus caricias aún cosquilleaban en mi piel y el olor de su cuerpo me tenía completamente embriagado, pero los gritos que venían de la aldea cada vez sonaban más desesperados y temí que algo verdaderamente devastador estuviera sucediendo a mi manada.
—Estarás más segura aquí —dije, rogando a la luna para que fuera cierto—. Volveré p