Selene
Me quedé helada al escuchar aquello. Todo ese tiempo, Ilan pudo haberme dicho que él era el Alfa de su manada y simplemente decidió guardárselo. No sabía cómo me hacía sentir eso; después de todo, él no me debía explicaciones y, siendo sincera, yo no las merecía.
En su manada, yo era menos que escoria, un estorbo que, lejos de aportar algo, siempre viviría a costa de las sobras que él o sus hermanos quisieran lanzarme; pero, por la mirada afilada que todos ellos me estaban dando, empezab