Escuché el golpe en la puerta de servicio, no el timbre formal. Estaba en la cocina buscando algo que comer, cuando escuché la puerta del servicio. Posiblemente era alguien que se quedó afuera, y no sería la primera vez. Los toques eran urgentes. Miré el reloj: las tres de la mañana. Solo podía ser un problema. Papá decía que solo los problemas tocaban a la puerta en la madrugada.
Y ese problema se materializó en Daisy.
Abrí la puerta y la vi. Estaba temblando, el aliento le silbaba en el pecho