Lumen
Froté mis ojos para despertarme poco a poco, había tenido tantos sueños bonitos. Seguía en el bosque, entrenando, nadando, platicando con mis amigas.
No me dormí mucho tiempo, abrí débilmente los ojos y casi de inmediato, volvieron a cerrarse.
Escuchaba, como susurros en el viento, la voz de mi padre, la voz del rey alfa, los sollozos de mi madre.
La debilidad se apoderó de mí y al despertar definitivamente, noté de inmediato que ya no me hallaba en mi hogar.
—Lumen. —dijo una voz familia