Narra Nox
El grito que salió de mi garganta cuando vi a Kaia caer fue desgarrador. Era pura furia demoníaca, cuatrocientos años de existencia concentrados en un solo rugido de negación absoluta mientras veía la daga hundirse en su espalda, su sangre empapar la piedra, y como sus ojos comenzaban a vidriarse.
No.
NO.
Me lancé hacia ella pero las llamas negras de la Decimotercera me cortaron el paso, quemando a través de mi piel ya destrozada. El dolor era insoportable pero irrelevante.
Nada impo