Narra Kaia
Desperté abrazada por Nox, con su brazo pesado sobre mi cintura y su respiración profunda y regular contra mi cuello.
La luz tenue del Inframundo se filtraba por la ventana. Imposible saber si era mañana o tarde, el cielo crepuscular perpetuo no daba pistas.
Pero sabía que era temprano, podía sentirlo y sabía lo que tenía que hacer.
Con cuidado, levanté su brazo de mi cintura, moviéndome milímetro a milímetro para no despertarlo. Nox gruñó suavemente pero no despertó, girándose liger