Me miró, esperando.
—Nox, tú vas a vivir durante siglos. Cientos de años, tal vez miles. Y yo... yo soy mortal, envejeceré. En treinta años, tendré cincuenta. En cincuenta, setenta y tú seguirás viéndose exactamente como ahora.
Vi comprensión cruzar su rostro.
—Kaia...
—Y al final moriré —continué, necesitando decirlo todo—. Y tú seguirás aquí ¿Cómo se supone que funcione eso? ¿Cómo se supone que...?
—Kaia —interrumpió, tomando mis manos—. Respira.
—No puedo simplemente...
—No vas a envejecer.—