Las runas explotaron en luz cegadora. Cadenas de energía pura brotaron del suelo, enrollándose alrededor de sus brazos, sus piernas y su torso. Se retorció, luchando contra ellas.
—¡ATACAD AHORA! —ordenó Theron.
Una treintena de demonios se lanzaron simultáneamente. Espadas, lanzas y garras, todo golpeando al mismo tiempo desde diferentes ángulos.
La sangre negra salpicó, más, más de la que podía regenerar instantáneamente. Pero siguió luchando, rompió una cadena y luego otra. Sus llamas consum