Capítulo 12

—¿Me estás secuestrando? Porque eso delito y puedo demandarte en cuanto me vea liberada de tus garras —ladro mientras me observa en silencio, con la mandíbula tensa y su manzana de Adán subiendo y bajando.

Me encontraba dentro de una camioneta blindada color negro y que por dentro el espacio era enorme, parecido al de una limosina, Abel parecía impaci

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