Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe toma de la mano y me lleva como idiota al interior del edificio, en donde no tardan el saludarlo algunos empleados, mientras que las recepcionistas y algunas chicas de la limpieza se lo comen con la mirada, repasan su presencia como si fuera un Dios griego y luego reparan en mí, me miran de arriba abajo y frunciendo el ceño me hacen sentir poca cosa, porque hasta la que limpiaba los pisos parecía modelo de revista de pasarel







