Mundo ficciónIniciar sesión—Nat, las cosas no son como las piensas —me dice Abel entrando detrás de mí.
—¡No me jodas! —Le lanzo el puto anillo de compromiso en la cara—. ¡No pienso casarme contigo!
—Lo harás, mierda, claro que lo harás —toma el anillo y yo giro sobre mis talones con la intención de entrar a la habitación.
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