Capítulo 47

El grito de Nat me hace despertar de mi pasivo estado, le ha dado en el brazo y soltándola corre hacia mí, se abalanza y le doy un puñetazo en el rostro que lo hace tambalearse. Suelto tres disparos al aire que es la señal para que mis hombres aparezcan y se desata la puta guerra.

—¡Debiste haberte muerto, hijo de perra! —brama dándome un puñetazo nada limpio en las costillas.

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