Capítulo 45

Sus brazos me envuelven e inspira mi olor con desespero.

—Todo está bien.

—No me mientas, sé que se trata de Zed, escapó ¿cierto?

No nos miramos pero juro que siento su cuerpo estremecerse, se tensa y se aferra más a mi como si fuera un jodido salvavidas.

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