Tres días sin saber nada de él y lo primero que hacía era darme más trabajo: como si no tuviera suficiente encargándome del Reino mientras evitaba que el Consejo sospechase que se había ido del Palacio. Ya caminaba en una línea muy fina y lo último que necesitaba era que la línea se estrechase aún más.
Solté un suspiro de impotencia mientras me masajeaba las sienes. ¿Cómo iba a encargarme de todo, yo sólo?
— Buenas noches, Beta Coren. Le veo cansado y trasnochador. ¿Se encuentra bien? — e